El refugio

Fundado en 1998 y emplazado a los pies del Cerro San Sebastián, en el corazón del Parque Nacional Huerquehue, el Refugio Tinquilco fue pensado por su creador (Patricio Lanfranco) como un lugar para compartir, practicar y vivir el concepto de sustentabilidad.

El diseño del edificio fue encargado el arquitecto ambientalista Igor Rosenman, quién diseña un proyecto que es un monumento a la sencillez, y al agrado de convivir con la naturaleza: construido totalmente en maderas -nativas y exóticas-las que al no ser tratadas ni pintadas contribuyen con sus colores naturales a un ambiente inigualable de calidez y acogida. El refugio aprovecha la luz, los exteriores, las temperaturas, los espacios comunes amplios y pensados para compartir; los dormitorios – verdaderos nidos- para el descanso y la intimidad. En sólo 160 mts2 logra tener todas las comodidades necesarias para disfrutar al máximo la estadía en el Parque Nacional: Luz de su propia hidro-generadora, baños con agua caliente, restaurant, kitchenette (suspendida por Covid-19), sala de estar, biblioteca. El Refugio cuenta además, con una hectárea de terreno de bosque nativo, playa en el Lago Tinquilco, un arboretum con una muestra de 18 especies presentes en el Parque Nacional Huerquehue, mesas al aire libre, quincho para asados y huertos para abastecer de hortalizas a la exigente y fresca comida del Restaurant.

En el 2002, se incorporó un área de sauna y baños fríos, que se ha transformado en una gran fuente de reparación, sanación y placer para sus visitantes.

Con capacidad (inicial) para alojar a 14 personas en su edificio principal(reducidas a un aforo de 8, por la pandemia), otras seis en la cabaña anexa, más 8 personas distribuidas en 4 sitios de camping totalmente natural; y atender en su restaurant a 30 personas simultáneamente,- distribuidas en sus amplios espacios al aire libre- une la cultura, el arte culinario nacional, y la belleza del entorno.

Una pequeña biblioteca y discoteca, con seleccionados títulos de literatura y música, una colección de arte y fotografías de artistas nacionales, unidos al imponente mural de 12 mt2 realizado por el pintor chileno Claudio Rodríguez, otorgan al refugio una atmósfera de tranquilidad y respeto por el medioambiente y la obra humana.

Para hacer posible este proyecto, en un principio Patricio Lanfranco (Realizador y Cineasta) constituyó una sociedad con Igor Rosenmann (Arquitecto), Fernando Lanfranco (Ingeniero) y Lake Sagaris (Escritora) quienes contribuyeron enormemente con sus ideas y apoyos, y cuyo rol fundamental fue consolidar financieramente el proyecto.

El Refugio permanece abierto desde inicios de Septiembre a finales de Mayo. En los meses de invierno, se abre sólo para grupos de seis personas, con una estadía mínima de tres noches.